“El pueblo quiere saber de qué se trata”

“El pueblo quiere saber de qué se trata”

A días de un nuevo 25 de Mayo, una escena ocurrida dentro del Concejo Deliberante de Alta Gracia volvió a poner sobre la mesa una vieja tensión de la política argentina: qué se discute públicamente, qué se decide puertas adentro y cuánto está dispuesta a mostrar la dirigencia cuando aparece la prensa.

Hay frases que atraviesan los siglos.

Frases que sobreviven porque siguen describiendo escenas demasiado actuales.

“¡El pueblo quiere saber de qué se trata!”

El grito atribuido a aquellos días de mayo de 1810 no era solamente una consigna patriótica.
Era una exigencia política.
Un reclamo de transparencia.
Una demanda básica frente al poder.

Saber.

Entender.

Ver.

Y, sobre todo, no quedar afuera de las decisiones.

Doscientos dieciséis años después, a pocos días de un nuevo 25 de Mayo, una escena ocurrida dentro del Concejo Deliberante de Alta Gracia volvió a resignificar aquella frase.

El recinto estaba listo.

Mesas preparadas.
Sillas acomodadas.
Funcionarios convocados.

Todo indicaba que comenzaría una reunión vinculada a uno de los proyectos políticos y económicos más importantes anunciados por el oficialismo local: la recuperación de Colonia Santa Fe.

Un proyecto que promete:

  • inversiones multimillonarias,
  • obras de infraestructura,
  • recuperación patrimonial,
  • y nuevos espacios para la ciudad.

Hasta allí debían llegar:

  • Marcos Moreira, Secretario de Obras Públicas,
  • y Carlos Di Leo, Secretario de Economía y Finanzas de la Municipalidad de Alta Gracia.

Pero cuando este medio se presentó en el lugar, algo cambió.

La reunión dejó de desarrollarse en el recinto principal.

Según explicó posteriormente el concejal oficialista Duilio Silva, no se trataba formalmente de una reunión de comisión sino de un encuentro convocado por el bloque oficialista para dialogar con funcionarios municipales.

“De estas reuniones hay todas las semanas”, sostuvo.

Y probablemente tenga razón.

Porque en política existen reuniones informales, encuentros partidarios, charlas de bloque y conversaciones previas que forman parte de la dinámica cotidiana del poder.

Pero hay algo que transforma la naturaleza de una reunión.

Y ese algo es el tema que se discute.

Porque ya no se trataba de una charla menor.

La conversación giraba alrededor de:

  • un expediente millonario,
  • obras públicas,
  • convenios entre provincias,
  • patrimonio histórico,
  • y el futuro urbano de una parte emblemática de Alta Gracia.

Un expediente que ingresó formalmente al Concejo siete meses después del anuncio oficial realizado en Santa Fe.

Siete meses.

Y recién ahora comenzó a ser discutido públicamente.

La oposición llegó con cuestionamientos fuertes.

La concejal Lucía Allende advirtió que:

“No está claro cuál es el gran beneficio para la ciudad”.

Y cuestionó que una inversión inicial cercana a:

2.000 millones de pesos

contemple únicamente:

  • la recuperación de dos chalets,
  • y obras de infraestructura.

“Está muy flojito de papeles”, resumió.

También planteó dudas sobre:

  • los comodatos,
  • los convenios específicos,
  • y el verdadero destino futuro del predio.

Pero quizás lo más interesante de toda la escena no estuvo solamente en las respuestas.

Estuvo en:

  • el movimiento,
  • el cambio de lugar,
  • la incomodidad,
  • y la necesidad de aclarar rápidamente que aquello no era formalmente una reunión institucional.

Porque a veces el poder habla incluso cuando intenta explicar.

Y la política, muchas veces, revela más en sus gestos que en sus discursos.

El problema no es que existan reuniones políticas.

El problema aparece cuando los temas públicos empiezan a desplazarse desde los ámbitos institucionales hacia espacios partidarios mientras la ciudadanía intenta entender qué se está decidiendo.

Sobre todo cuando hablamos de:

  • millones de pesos,
  • patrimonio histórico,
  • y decisiones que impactarán durante décadas en la ciudad.

A pocos días de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, la escena deja una pregunta inevitable flotando sobre Alta Gracia.

Si las decisiones son tan importantes para la comunidad…
¿el pueblo no tiene derecho a saber de qué se trata?

“El pueblo quiere saber de qué se trata”

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