Productividad legislativa 2025: documentos, eficiencia y el costo de un funcionamiento opaco

Un análisis integral de las Órdenes del Día del Concejo Deliberante de Alta Gracia durante todo el año legislativo 2025 permite medir con precisión la productividad de los distintos actores políticos. Pero al cruzar esos datos con la composición de los bloques, el origen de los proyectos y el costo salarial del cuerpo, emerge una conclusión incómoda: el principal déficit no es de iniciativas, sino de transparencia, eficiencia y rendición de cuentas.

Cuando un comentario desarma un balance

El balance legislativo 2025 del Concejo Deliberante de Alta Gracia no comenzó en una sesión ni en un despacho. Comenzó en un posteo de Radio Bar FM 96.9 y se desarmó en los comentarios.

La publicación resumía el año con cifras cerradas: cantidad total de proyectos, distribución por bloques y un señalamiento puntual sobre la producción de un concejal opositor. Minutos después, el concejal Ricardo González, del bloque Juntos por Alta Gracia, respondió públicamente. No para polemizar, sino para corregir los números.

En su mensaje, González señaló que el bloque oficialista cuenta con seis concejales y no cinco, que los datos difundidos eran erróneos y que esa información —según afirmó— habría sido suministrada de forma incorrecta por la presidencia del Concejo. Pero el punto más relevante no fue la corrección aritmética, sino lo que vino después.

Según el concejal, durante 2025 el bloque oficialista presentó 8 proyectos con seis concejales, el bloque Alta Gracia Cambia impulsó 24 proyectos con dos concejales, y su propio bloque presentó 5 proyectos. A eso sumó un dato aún más incómodo: en dos años de mandato presentó más de 17 proyectos, de los cuales solo dos fueron tratados. El resto —según sus palabras— “duermen en los cajones del Concejo”.

La discusión dejó de ser un cruce mediático y pasó a ser otra cosa: un problema de información pública, de tratamiento legislativo y de transparencia institucional. Si un balance puede ser puesto en duda con documentos y números desde un comentario en redes, la pregunta deja de ser quién tiene razón y pasa a ser qué datos existen realmente y dónde están.

A partir de ese punto, este artículo deja el terreno del discurso y se apoya exclusivamente en lo verificable: las Órdenes del Día oficiales del Honorable Concejo Deliberante de Alta Gracia correspondientes a todo el año legislativo 2025.


El volumen de iniciativas: una primera lectura

El primer dato es cuantitativo. A lo largo de 2025 ingresaron 82 proyectos legislativos al Concejo Deliberante. El desglose por tipo de iniciativa muestra la siguiente composición:
39 Proyectos de Resolución, 36 Proyectos de Ordenanza y 7 Pedidos de Informe.

La cifra, en sí misma, sugiere un Concejo activo en la presentación de iniciativas. Sin embargo, como ocurre con cualquier indicador bruto, el total dice poco si no se lo contextualiza y desagrega.


El origen de los proyectos: una aclaración necesaria

No todos los proyectos tienen el mismo origen ni responden al mismo impulso político. Este punto resulta central para evitar interpretaciones forzadas.

De los 36 Proyectos de Ordenanza, 17 fueron elevados por el Departamento Ejecutivo. Entre ellos se encuentran las herramientas estructurales de la gestión municipal: el Presupuesto, la Ordenanza Tarifaria, el Organigrama Municipal y regulaciones de alcance general.

La aclaración es clave: una parte sustancial de la producción normativa del año no surge de iniciativas propias de los bloques legislativos, sino de proyectos enviados por el Ejecutivo que el Concejo tiene la obligación institucional de tratar.


Productividad ajustada por bloque

Cuando se observa la actividad legislativa descontando los proyectos del Ejecutivo y se la cruza con la cantidad de concejales que integran cada bloque, las diferencias se vuelven evidentes.

El bloque Alta Gracia Cambia, integrado por dos concejales, presentó 26 proyectos individuales a lo largo del año. Esto equivale a 13 proyectos por concejal, el nivel más alto de productividad proporcional del cuerpo. No se trata solo de cantidad: este bloque impulsó la totalidad de los Pedidos de Informe de 2025, consolidando un perfil marcado de control y fiscalización sobre la gestión municipal.

El bloque Hacemos Unidos por Córdoba, oficialista, cuenta con seis concejales. Durante 2025 presentó 8 proyectos individuales, lo que arroja un promedio de 1,33 proyectos por concejal. Su agenda se concentró mayormente en iniciativas de carácter social, cultural y patrimonial, además de demandas barriales puntuales.

Por su parte, Juntos por Alta Gracia, con un concejal, impulsó 5 proyectos individuales, es decir, 5 proyectos por concejal, con foco en cuestiones institucionales, transparencia administrativa y funcionamiento del Estado municipal.


El peso de la agenda conjunta

Un capítulo particular lo constituyen los proyectos conjuntos. Durante 2025 se presentaron 26 iniciativas de este tipo, que representan el 31,7% del total anual. Se trata, en su enorme mayoría, de Proyectos de Resolución de carácter declarativo: reconocimientos, beneplácitos y declaraciones de interés municipal.

Estos proyectos reflejan consenso político y una faceta ceremonial del Concejo. Pero también dejan planteada una pregunta legítima: ¿cuánto del trabajo legislativo se orienta a decisiones normativas de fondo y cuánto a actividad simbólica?


La incógnita del tratamiento

Hasta aquí, las Órdenes del Día permiten medir con bastante precisión la productividad de origen. Pero cuando el análisis intenta avanzar hacia la eficiencia institucional, aparece el límite más problemático del sistema.

Las Órdenes del Día no informan qué ocurre con los proyectos una vez ingresados. No hay datos públicos y accesibles sobre despachos de comisión, tratamientos en el recinto, aprobaciones, rechazos o archivos. En términos concretos, no es posible saber qué ocurrió con los 82 proyectos presentados durante 2025.

La única vía para conocer el destino final de las iniciativas es esperar la publicación de los Boletines Oficiales, que suelen difundirse de manera tardía, cuando el debate político ya perdió actualidad y capacidad de control ciudadano. En ese vacío informativo, no se pueden calcular tasas de tratamiento ni evaluar eficiencia real, y cualquier análisis posterior queda necesariamente incompleto.

Esta ausencia no es un detalle técnico. Es un problema estructural de transparencia institucional. El Concejo publica qué proyectos ingresan, pero no expone de forma clara y sistemática qué sucede después.


La dimensión económica: productividad y costo

El análisis adquiere otra profundidad cuando se incorpora una variable que rara vez se discute en los balances políticos: el costo salarial del funcionamiento legislativo.

Si se asume —como referencia— que cada concejal finalizó 2025 con un sueldo mensual de $3.000.000, el Concejo Deliberante, integrado por 9 concejales, implica $27.000.000 mensuales y $324.000.000 anuales, solo en sueldos brutos.

Distribuido sobre los 82 proyectos ingresados, el costo salarial promedio es de aproximadamente $3,95 millones por proyecto.

La cifra se vuelve aún más elocuente cuando se cruza con la productividad por bloque. El bloque oficialista, con 6 concejales y 8 proyectos propios, representa un costo anual estimado de $216 millones, lo que equivale a $27 millones por proyecto presentado. Alta Gracia Cambia, con 2 concejales y 26 proyectos, representa un costo anual estimado de $72 millones, es decir, $2,77 millones por proyecto.


El número que no aparece

El Concejo Deliberante publicó 82 proyectos en 2025.
Pero hay un dato que no figura en ningún lado: cuántos se trataron de verdad.

Sin despachos, sin seguimientos, sin resultados visibles, la productividad queda reducida a un listado de ingresos. Mucho movimiento en mesa de entradas, poca claridad sobre el destino final.

Con salarios millonarios y una estructura sostenida por fondos públicos, la falta de información no es un detalle técnico: es una omisión política.
Y cuando no se puede medir el resultado, lo único que queda es el costo.

Si el Concejo quiere que se lo evalúe por su trabajo, primero tiene que mostrarlo.
Todo lo demás es ruido administrativo.

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