Feliciani renunció: una salida personal que modifica el tablero de Ortiz y el oficialismo
El exsecretario legislativo formalizó su salida por motivos personales. Su origen en el armado de Pablo Ortiz, el valor estratégico del cargo y un contexto judicial sensible abren interrogantes políticos, aunque no existen pruebas que conecten esos hechos.
Ismael Feliciani presentó este viernes 31 de julio su renuncia indeclinable a la Secretaría Legislativa del Concejo Deliberante de Alta Gracia. En la nota dirigida a la Presidencia Provisional del cuerpo atribuyó la decisión a “temas estrictamente personales”, agradeció a Marcos Torres y a Jorge de Napoli por la confianza y deseó al pleno convivencia democrática y cercanía con quienes más lo necesitan.
“Mediante la presente nota dejo expresa mi renuncia indeclinable al cargo de secretario Legislativo del HCD de la ciudad de Alta Gracia. Esta decisión refiere a temas estrictamente personales”.
Una salida anticipada dos días antes
La renuncia había sido confirmada dos días antes. Al finalizar la sesión del miércoles 29 de julio, cuando todavía circulaba como un rumor, Feliciani dialogó con Suban El Volumen y anticipó que dejaría el puesto.
Explicó que los controles médicos y otras circunstancias personales le impedían garantizar la disponibilidad plena que, a su entender, exige la función. En aquella conversación también dejó abierta la posibilidad de que su alejamiento terminara siendo funcional a movimientos políticos más amplios, aunque no identificó responsables ni una contraprestación concreta.
La explicación personal coincide con las declaraciones que posteriormente brindó a Diario Tortuga. Allí sostuvo que ya no sentía que pudiera ofrecer el cien por ciento que demandaba el cargo y reconoció que dentro del Gobierno municipal se hablaba de una reorganización para la cual su salida podía resultar conveniente.
El origen político de Feliciani
La renuncia no puede analizarse únicamente como un cambio administrativo. Feliciani llegó a la Secretaría Legislativa desde un origen político claramente definido.
Consultor político, especialista en asuntos públicos y militante peronista desde hace más de tres décadas, arribó al Concejo al comienzo de la actual gestión como parte del acuerdo entre Pablo Ortiz y Marcos Torres.
Antes había sido un colaborador estrecho de Ortiz y participado activamente de su armado cuando el dirigente evaluaba competir por la Intendencia con una lista propia.
Ortiz finalmente integró la boleta oficialista, obtuvo una banca y presidió el bloque de Hacemos Unidos por Córdoba. En abril de 2024 pidió licencia como concejal para asumir la Vicepresidencia de Cormecor, la sociedad integrada por municipios y comunas del área metropolitana para la gestión sustentable de los residuos sólidos urbanos.
Una pieza del acuerdo Ortiz-Torres
Mientras Ortiz se alejaba formalmente del recinto, Feliciani permaneció en una función estratégica para la actividad parlamentaria. Su continuidad permitía que una de las piezas nacidas de aquel acuerdo conservara presencia dentro de la estructura legislativa.
Por eso, su renuncia no solo deja un cargo vacante: también modifica la representación interna de un sector político.
El propio Feliciani sostuvo públicamente que Ortiz continuaba siendo su amigo y su relación política más directa. También afirmó que su salida no debilitaba al espacio del concejal en licencia. Esa declaración forma parte del análisis porque descarta, al menos en su versión pública, una ruptura abierta entre ambos.
Un contexto judicial que agrega tensión política
El movimiento ocurre además en un momento sensible alrededor de Ortiz. El 23 de junio, Mi Valle informó que la Fiscalía de Alta Gracia investigaba una denuncia por presuntos hechos de violencia de género y otros delitos que involucraría a “un concejal en uso de licencia” y una “actual autoridad de Cormecor”. La publicación no identificó por nombre al denunciado.
Por inferencia, esa descripción institucional coincide con la situación pública de Pablo Ortiz, quien se encuentra en uso de licencia en el Concejo y ejerce la Vicepresidencia de Cormecor.
Esa coincidencia no equivale a una identificación judicial oficial ni permite atribuir responsabilidades. Suban El Volumen no tuvo acceso al expediente y la causa, según la información publicada, permanece en etapa de investigación. Será la Justicia la que deberá determinar la veracidad de los hechos denunciados y las eventuales responsabilidades.
Tampoco existe, hasta el momento, un documento, una declaración pública o una evidencia verificable que conecte esa investigación con la renuncia de Feliciani.
Qué puede afirmarse y qué continúa siendo una hipótesis
No puede afirmarse que Feliciani haya sido desplazado para proteger a Ortiz, contener las consecuencias políticas de la denuncia o concretar algún intercambio.
Lo que sí puede plantearse, con la cautela correspondiente, es una hipótesis política: que su salida permita al núcleo del oficialismo recuperar el control directo de una Secretaría que había surgido del acuerdo con Ortiz, mientras el sector del concejal en licencia atraviesa un escenario de mayor exposición pública.
Esa posibilidad no prueba una negociación ni una “entrega”. Expresa una lectura del tablero basada en tres elementos objetivos: el origen político del nombramiento, el valor institucional del puesto y el momento en que queda vacante.
La diferencia entre una hipótesis periodística y una acusación reside precisamente en reconocer qué se sabe, qué se infiere y qué todavía no puede demostrarse.
En la entrevista con este medio, Feliciani habló de un movimiento político que podía exceder sus razones personales, pero admitió no conocer su alcance. No señaló a Ortiz como responsable ni afirmó que su salida estuviera vinculada con una causa judicial.
El reemplazante dará la primera señal
La primera señal concreta llegará con la designación de su reemplazante. El nombre elegido, su pertenencia política y la forma en que se acuerde la sucesión permitirán observar si se trata de una continuidad administrativa o de una redistribución del poder dentro del Concejo y del oficialismo municipal.
Durante su paso por la Secretaría Legislativa, Feliciani se presentó como articulador entre el Ejecutivo, el bloque oficialista y la oposición en momentos de tensión.
También mantuvo con Suban El Volumen un canal abierto, respondió consultas y explicó procedimientos institucionales incluso ante preguntas incómodas. Para este medio, su salida implica la pérdida de uno de los interlocutores del oficialismo con mayor disposición al diálogo periodístico.
La carta conserva las formas, agradece a las autoridades y evita la confrontación. Pero el origen de su designación, la posición que deja vacante y el contexto que rodea a su principal referente político impiden reducir la noticia a una cuestión exclusivamente personal.
Feliciani se va; ahora resta saber quién ocupa su lugar y qué acuerdo político comienza a reescribirse con su salida.
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