La morosidad de los hogares llegó al 12,8% en junio y se encuentra en niveles que no se observaban desde hace más de dos décadas. El deterioro ya empezó a trasladarse a los balances empresarios: el negocio financiero de La Anónima perdió $41.151 millones y sus cargos por incobrables se multiplicaron.
Durante meses, el aumento de la mora pudo leerse como una estadística sobre la economía doméstica: familias que estiran la tarjeta, refinancian saldos o comienzan a retrasarse en el pago de préstamos. Ahora aparece una segunda consecuencia. **Las dificultades para pagar empezaron a trasladarse directamente a las cuentas de quienes financiaron ese consumo.**
La Anónima ofrece uno de los ejemplos más contundentes.
La cadena cerró su ejercicio económico al 30 de junio de 2026 con una **pérdida operativa de $41.151 millones en su división financiera**, frente a un resultado negativo de $11.481 millones en el ejercicio anterior. El deterioro estuvo concentrado principalmente en Tarjetas del Mar, la sociedad utilizada por el grupo para administrar su tarjeta de crédito.
**La cuenta que dejó de cerrar**
Los cargos por deudores incobrables de Tarjetas del Mar pasaron de **$13.297 millones a $48.675 millones** en valores comparables. El incremento fue de aproximadamente **266% en términos reales**, ya que las cifras del balance están expresadas en moneda homogénea.
Al mismo tiempo, las cuentas por cobrar vinculadas con las tarjetas crecieron de $142.839 millones a $162.294 millones. Pero la previsión constituida para cubrir posibles pérdidas crediticias aumentó mucho más: pasó de **$13.009 millones a $48.592 millones**.
Eso no significa que esos $48.592 millones estén definitivamente perdidos. Una previsión contable representa una estimación sobre créditos que presentan riesgo de no ser recuperados.
Pero la magnitud del salto muestra cuánto cambió el escenario.
Tarjetas del Mar incluso consiguió incrementar sus ingresos netos, de $18.931 millones a $26.197 millones. No alcanzó. Los $48.675 millones cargados por incobrabilidad, sumados a $14.258 millones de gastos comerciales y administrativos, llevaron al segmento financiero a cerrar profundamente en rojo.
**El problema ya no es cuánto se presta. Es cuánto de lo prestado vuelve.**
**Una señal que excede a una empresa**
El balance de La Anónima coincide con un deterioro mucho más amplio del crédito a los hogares.
El Banco Central informó que en junio de 2026 **el 12,8% del financiamiento bancario a las familias se encontraba en situación irregular**. Para las empresas, en cambio, la mora era del 3,5%. En el conjunto del crédito al sector privado el indicador alcanzaba el 7,6%.
La diferencia importa: **el deterioro está especialmente concentrado en los hogares**.
Cuando se amplía la mirada fuera de los bancos tradicionales, el panorama resulta todavía más exigente.
Un análisis del Centro de Economía Política Argentina basado en información de la Central de Deudores del BCRA calcula que, al considerar conjuntamente bancos y proveedores no financieros de crédito, la irregularidad total de las familias rondaba **el 15,5% en junio**.
Entre los proveedores no bancarios, el deterioro fue particularmente acelerado. Según ese estudio, la mora pasó de **7,3% en noviembre de 2024 a 30,1% en junio de 2026**.
El último informe específico publicado por el propio Banco Central sobre proveedores no financieros ya mostraba la tendencia: en febrero de 2026 la irregularidad de ese universo alcanzaba el **26,9%**, con una mora del 34,1% en préstamos personales y del 19,4% en tarjetas.
**Del consumidor al balance**
Cuando aumenta la cantidad de clientes que deja de pagar, **las compañías deben reconocer un mayor riesgo de incobrabilidad y constituir previsiones más grandes**. Ese gasto deteriora los resultados del negocio financiero.
Si la situación continúa, prestar se vuelve más riesgoso.
Las empresas pueden entonces reducir límites, endurecer requisitos, elevar tasas, acortar plazos o directamente restringir el acceso al financiamiento de los clientes con perfiles más riesgosos.
El crédito que inicialmente ayuda a sostener el consumo puede comenzar así a retroalimentar el problema: **hogares con menor capacidad de pago encuentran crédito más caro o más difícil de conseguir**.
**La Anónima como termómetro**
Sería incorrecto concluir que La Anónima perdió dinero como compañía únicamente porque sus clientes no pudieron pagar sus tarjetas. El grupo posee distintos negocios y cerró su ejercicio consolidado con resultado positivo.
Lo excepcional ocurrió dentro de su brazo financiero.
Y allí aparece el verdadero valor del caso.
**La pérdida de $41.151 millones de la división financiera transforma una estadística abstracta sobre morosidad en una consecuencia empresarial concreta.**
Durante buena parte de la expansión del crédito, financiar al consumidor fue una herramienta para sostener ventas y fidelizar clientes.
Cuando la capacidad de pago se deteriora, esa misma herramienta comienza a acumular riesgo.
El problema de la deuda familiar deja entonces de pertenecer exclusivamente a quienes deben dinero.
Empieza también a pertenecer a quienes lo prestaron.