Mientras Cristina Fernández de Kirchner buscó simbolizar la crisis económica señalando que “el papel higiénico fue lo más vendido” del Cyber Monday, los datos oficiales muestran otra película: 639 mil millones de pesos facturados, más de 12 millones de productos vendidos, picos en celulares, aires, zapatillas y perfumes, y un consumo sostenido por cuotas sin interés más que por desesperación. La disputa política por el sentido, esta vez, se libró en el carrito de compras.
El posteo que Cristina Fernández de Kirchner publicó el 20 de noviembre en X, donde afirmó que el papel higiénico fue el producto más vendido del Cyber Monday, volvió a alimentar el debate sobre la situación económica del país bajo el gobierno de Javier Milei. La ex presidenta lo usó como símbolo de precariedad y retroceso: “En 2015 la gente compraba aires acondicionados o planificaba vacaciones”, escribió.
Pero los datos oficiales de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) y de Mercado Libre muestran un panorama considerablemente más amplio —y menos lineal— que el propuesto por el relato kirchnerista.
El Cyber Monday 2025 cerró con $639.000 millones en ventas, un 29% de aumento nominal respecto al año anterior (aunque, en términos reales, la inflación de más del 200% diluye gran parte de ese crecimiento). Se vendieron más de 12 millones de productos, con la participación de más de 8 millones de usuarios y 20.000 PyMEs que, para muchas, hicieron en tres días el equivalente a un mes entero de facturación.
Lejos del podio higiénico, los productos más vendidos —en volumen y facturación— fueron:
Zapatillas
Perfumes y skincare
Protector solar
Celulares
Aires acondicionados
Televisores
Notebooks
De hecho, el primer día del evento estuvo dominado por kits de Starlink, zapatillas Adidas, Roku, productos de Elvive y yerba Playadito. Los artículos de higiene estuvieron presentes, pero por categoría, no como ranking general.
El fenómeno que sí atraviesa todo el consumo es otro: las cuotas. Más del 60% de las compras se realizaron en hasta 18 pagos sin interés, un salto significativo frente al 55% de 2024. Esto expone un comportamiento de “consumo planificado”: familias que estiran el sueldo, adelantan compras de verano u optan por tecnología con financiamiento para sostener estándares mínimos.
Mientras tanto, el gobierno de Milei interpreta los números como señal de “normalización” económica. Sus críticos responden que es apenas un espejismo sostenido por promociones, tarjetas y descuentos, mientras se acumulan miles de cierres de PyMEs y caídas persistentes en el consumo cotidiano.
En el medio, aparece el ciudadano común: el que compra protector solar, un celular en 12 cuotas, o un aire acondicionado para enfrentar el verano. Lejos de la caricatura de un país reducido a rollos de cocina, el Cyber Monday revela una sociedad que no deja de consumir, pero lo hace apretando el acelerador de la financiación y el freno de mano del presupuesto.
La discusión, entonces, no es si la Argentina compró más o menos papel higiénico: es cómo se usan los datos para sostener relatos políticos y cómo, de un lado y del otro, la realidad se vuelve campo de batalla. Esta vez, la grieta se expresó en la góndola virtual.