Inflación de octubre: el 2,3% que festeja el Gobierno, empujado por transporte y tarifas

El INDEC informó una inflación de 2,3% en octubre, con 24,8% acumulado en el año y 31,3% interanual. El dato muestra una leve aceleración frente a septiembre, con transporte y tarifas al frente, mientras el Gobierno de Javier Milei lo presenta como prueba de una desinflación sostenida. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de octubre fue de 2,3% mensual, con un acumulado de 24,8% en lo que va de 2025 y 31,3% en la comparación interanual. El registro marca una leve aceleración frente al 2,1% de septiembre y se convirtió en el dato más alto desde abril, cuando el índice había sido de 2,8%. El propio informe oficial destaca que, pese a este repunte, la Argentina atraviesa un proceso de desinflación muy fuerte si se lo compara con los picos de 2024: la variación interanual llegó a 166% en febrero y se fue desacelerando hasta el 31,3% de octubre de 2025, la cifra más baja desde julio de 2018. En términos de relato económico, el Gobierno de Javier Milei se apoya en este recorrido para mostrar que la inflación, lejos de los tres dígitos, se volvió “controlable”, aunque todavía en niveles altos para estándares internacionales. En la composición del índice se observa buena parte de la tensión del momento. Transporte fue la división de mayor aumento, con 3,5%, traccionada por combustibles y transporte público. Le siguió Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 2,8%, donde se concentran las subas de tarifas de servicios públicos. Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 2,3%, prácticamente en línea con el promedio general, aunque con fuertes disparidades internas entre productos frescos e industrializados. En el otro extremo, Equipamiento y mantenimiento del hogar y Recreación y cultura registraron las menores variaciones, ambas de 1,6%. A nivel de categorías, los precios Estacionales encabezaron la suba, con 2,8%, seguidos por los Regulados, con 2,6%, mientras que el IPC Núcleo –que excluye precios regulados y estacionales– se ubicó en 2,2%. Esta foto confirma un patrón de inflación que se corre hacia servicios, tarifas y rubros regulados, más que hacia bienes de consumo masivo. El informe también distingue la evolución de bienes y servicios: los bienes aumentaron 2,3%, mientras que los servicios lo hicieron en 2,5%. La brecha refuerza la idea de una economía donde el tipo de cambio luce más estable, pero los costos de vida urbanos, atados a transporte, vivienda y servicios esenciales, siguen corriendo por encima del promedio. En el plano regional, el promedio nacional de 2,3% se replica con matices en las distintas zonas del país. Las variaciones mensuales oscilaron entre 2,1% y 2,4% según la región, y en la región Pampeana, donde se ubica Córdoba, la inflación de octubre se ubicó también en torno al 2,3%, prácticamente calzada con el dato nacional. Tras la difusión del informe, el Ministerio de Economía y la Casa Rosada salieron a marcar la cancha discursiva. El ministro Luis Caputo subrayó que la media móvil de seis meses de la inflación general cayó a 1,88%, el nivel más bajo desde enero de 2018, y remarcó que la variación interanual de 31,3% implica dieciocho meses consecutivos de desaceleración. El presidente Javier Milei, a través de su cuenta de X, felicitó al ministro, relativizó la leve aceleración mensual y volvió a asociar los resultados a lo que define como “orden fiscal y monetario” del programa oficial. Desde la mirada de los mercados y consultoras privadas, el 2,3% estuvo en línea con las proyecciones que se manejaban antes del dato del INDEC, lo que evitó sobresaltos adicionales en expectativas de corto plazo. Sin embargo, el hecho de que sea el valor más alto desde abril reaviva la discusión sobre el nivel en el que puede “estabilizarse” la inflación sin una recuperación clara de la actividad, del crédito y de los ingresos reales. La otra cara del 2,3% aparece en el bolsillo. Con paritarias que, en muchos casos, corren detrás de la inflación, y en un contexto de recesión, la baja del índice general no se traduce automáticamente en alivio. La presión de transporte y tarifas golpea especialmente a trabajadores urbanos, sectores medios y jubilados. La inflación núcleo en 2,2% sigue siendo alta en términos internacionales y se combina con una caída del consumo masivo, que obliga a los hogares a ajustar cantidades, marcas y calidades. Mientras el Gobierno enfatiza la desinflación como principal capital político, la oposición y buena parte de los analistas ponen el foco en otra serie de interrogantes: ¿alcanza con bajar la inflación si el poder adquisitivo y el consumo siguen en caída? ¿Qué margen queda para seguir actualizando tarifas sin recalentar los precios? ¿Qué ocurre con pobreza y desigualdad en un esquema de ingresos licuados? Con las elecciones de medio término ya celebradas y un acuerdo financiero con Estados Unidos como telón de fondo, el dato de octubre se vuelve mucho más que un número técnico: funciona como termómetro económico, como insumo central del relato oficial y como parámetro obligado de la negociación social y política hacia 2026.

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