¿Cuánto gana un concejal en Alta Gracia? La pregunta de Arnijas, la evasiva de Soler y un dato que no se publica

En el programa de streaming Abierto, Stella Arnijas le preguntó al concejal Pablo Soler cuánto gana un edil. No hubo cifra. Suban El Volumen reconstruyó el dato: rondaría los $3.500.000, aunque no está publicado oficialmente.

Una pregunta simple, directa y en vivo volvió a exponer una de las zonas más opacas de la política local: los sueldos de los funcionarios en Alta Gracia.

El intercambio ocurrió en el programa de streaming Abierto, emitido por Lux TV Contenidos y Mi Valle Medios, donde la conductora Stella Arnijas le consultó al concejal Pablo Soler cuánto gana un concejal y cuál es el salario de un secretario municipal.

La respuesta no fue un número.

“No me parece que yo tenga que hablar de números”, sostuvo Soler, quien además planteó que si un sueldo es mucho o poco depende “de dónde se lo mire” y del trabajo que se realice.

En ese mismo intercambio, el concejal afirmó que la información es pública y que cualquier vecino puede acceder a ella.

Sin embargo, esa afirmación abre un punto crítico.

En la práctica, los sueldos de concejales y funcionarios no se encuentran publicados de manera clara, directa y accesible en ningún sitio oficial. Un vecino no puede simplemente consultar esa información. Para acceder, debería iniciar un pedido formal, cuyo tratamiento y respuesta no siempre están garantizados.

Frente a ese escenario, el dato debe ser reconstruido.

Según un relevamiento realizado por Suban El Volumen, que lleva la traza de los aumentos salariales del Ejecutivo y el Concejo Deliberante, a abril de 2026 un concejal de Alta Gracia percibiría aproximadamente $3.500.000 mensuales.

Ese monto surge de la aplicación de la ordenanza vigente, que establece que el salario de los concejales equivale al 70% del sueldo del intendente.

Es decir, el número existe. Pero no se comunica.

El episodio deja en evidencia una tensión de fondo: la diferencia entre decir que la información es pública y hacerla efectivamente accesible.

Porque en un contexto donde el debate sobre el gasto público es cada vez más intenso, los sueldos políticos dejan de ser un dato técnico para convertirse en una cuestión central de transparencia.

La escena cerró con una frase que resume el momento: “me quedé sin la pregunta del millón”.

Pero lejos de cerrarse, la pregunta sigue vigente. Y ahora, también tiene un número.

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