Tras la denuncia, la renuncia y las declaraciones públicas, el caso del Festival del Choripán sumó un nuevo capítulo: el Tribunal de Cuentas pidió formalmente la documentación contable.
Lo que comenzó como una polémica barrial ahora ingresó en otra etapa. Suban El Volumen accedió a un memo interno del Tribunal de Cuentas de Alta Gracia que confirma un requerimiento formal para que los centros vecinales presenten sus libros contables. El pedido quedó plasmado en el Memo N.º 18/2026, dirigido a la Secretaría de Gobierno y con copia a la Subsecretaría de Prevención y Vinculación Ciudadana, a cargo de Agustín Saieg.
El requerimiento llega después de que el presidente del Centro Vecinal Villa Oviedo, Elías Molina, reconociera públicamente que los movimientos económicos del festival fueron registrados en cuadernos personales y que el recuento del dinero se realizó de forma apurada.
Ahora el foco cambia. Ya no se trata de versiones, sino de registros formales. El Tribunal pidió los libros y con ellos llegará la instancia de verificación.
El caso ya incluía la renuncia de Vilma Bordón, secretaria del Centro Vecinal Villa Oviedo, quien cuestionó la falta de registros y transparencia, una ayuda cercana a los $3.000.000 sin documentación clara, y una denuncia penal impulsada por el vecino Franco Maldonado, quien además realizó presentaciones ante organismos institucionales.
Sin las acciones de Franco Maldonado, el caso difícilmente habría escalado a instancias formales. Esto deja expuesta otra pregunta: ¿por qué tuvo que ser un vecino quien activara mecanismos que deberían formar parte del funcionamiento normal del sistema de control?
La intervención del Tribunal de Cuentas marca un punto de inflexión. El conflicto deja de ser solo mediático y pasa a tener control institucional.
La pregunta ahora es clara: ¿qué van a mostrar los libros cuando sean presentados?